Las nuevas tendencias psicoterapéuticas

Cuando buscamos un psicólogo se abre un abanico de posibilidades casi indefinibles. Tenemos al psicólogo cognitivo- conductual, aquel que intenta hacer cambiar nuestra manera de pensar y de actuar. De hecho, en este sentido, es dónde tenemos más evidencias de tratamientos eficaces, ya que para cambiar la mente hay que cambiar la vida. Así, cambiando nuestra manera de pensar y de hacer, seguro que podemos cambiar todo el que nos rodea, sean experiencias de dolor, nuestra autoestima o la manera que tenemos de afrontar las cosas.

El psicólogo humanista será aquel que crea en nosotros y en el camino que tenemos por delante. A diferencia de lo que pensamos, planteará toda una serie de técnicas sistematizadas para que nos demos cuenta de nuestra globalidad y de nuestro potencial innato.

El psicoanalista nos propondrá un análisis introspectivo exhaustivo como no lo encontraremos en otras técnicas.

De todos modos, pienso que las nuevas tendencias psicoterapéuticas se deberán centrar en dar respuesta a los problemas reales de la gente, por lo que no podemos olvidar en ningún caso:

1 . Que los terapeutas nos situamos dentro de un modelo *BIOPSICOSOCIAL, y por lo tanto, no podemos dejar de relacionar nuestro trabajo con el que hará el psiquiatra u otros profesionales de lo biológico (p.ej.: los fisioterapeutas) o de lo social. En este sentido, creo primordial que las nuevas tendencias incluyan el entorno: familias, recursos y/o instituciones, amigos, etc. A veces, pensamos que lo que sufre una persona cuelga independiente de estos elementos y, como me dijo un familiar en un cierto momento, “funcionáis como planetas desconectados en un mismo sistema solar, pero lejanos los unos de los otros”.

2 . En todo este mundo -en el que buena parte de lo que se podía decir ya se ha dicho-, hace falta navegar hacia la amplitud que las diferentes disciplinas nos puedan ofrecer. Yo soy psicóloga de las personas y, por lo tanto, me situo en un eclecticismo integrador; es decir, tomo los principios y las técnicas que me puedan ser más útiles en cada caso. Además, también he comprobado que se debería incluir, como punto capital de nuestra intervención, la vertiente más emocional; y con esto no quiero decir que haya que contener el llanto o las demostraciones de la persona, sino, por el contrario, hacerlas aflorar para encontrar la manera de reconocer lo que nos pasa y expresarlo de una forma mucho mejor en nuestro día a día.

Finalmente, creo que hay tantos psicólogos como pacientes y tantos pacientes como psicólogos y es quizá por esto que se dan tantas tendencias diferentes a la hora de dar respuesta a los padecimientos internos y a los movimientos de la mente humana.

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