Un caos organizado

Me ha gustado pensar en el título de esta entrada y con él me quería referir a aquellas personas que vienen a consulta diciendo que todo en sus vidas va mal. No se encuentran bien y, además, la pareja, el trabajo, los amigos, la economía, etc., tampoco es lo que esperaban que sería. La sensación que me intentan trasladar es ésta: «vivo pero soy un caos».

Cuando empiezas a trabajar con aquellos que realmente quieren cambiar –de los que no lo quieren ya hablaré más adelante-, te das cuenta de que éste es un caos organizado. Es decir, realmente hay una distancia más o menos quilométrica entre lo que están haciendo y lo que desean, pero, por lo menos, ¡SABEN LO QUE DESEAN! De hecho, todas las teorías sobre la ley de la atracción nos hablan de esto. Sin ir más lejos, la película sobre el libro de “El secreto” nos dice “tú pones el qué y el universo pone el cómo”; y así es. Cuando tenemos definidos nuestros objetivos, la terapia se transforma en una especie de espejo en el que reflejarnos, para poder decidir los cambios que queremos hacer. A esto lo denomino terapia existencial y es la que haces dando un empuje para que, después, la persona sepa que un cambio es necesario y empiece a adelantar hacia aquél sin miedo.

freedom

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